Sensacional película protagonizada por el actor Ulrico Mühe en una interpretación tan soberbia como espectacular. Se sitúa en el régimen comunista de la Alemania del este de mediados de los 80, pero por encima de eso, la pelí­cula nos habla de la soledad del individuo, de aquel que estructura su existencia alrededor de unos ideales y el desasosiego que resulta al contemplar como estas ideas se hacen añicos al conocer el amor  mediante aprendizaje vicario.

¿Puede alguien escuchar esta música, escucharla de verdad, y ser una mala persona? exclamaba el dramaturgo Georg Dreyman, en la secuencia en la que interpretaba al piano Sonata para un hombre bueno -compuesta por Gabriel Yared-, basada en La Appassionata, de Beethoven. Esta escena es el gérmen de la película.

 

Empatía e identificación en el film de Von Donnersmarck “La vida de los otros”.

 

https://youtu.be/WitN-IN07xI

 

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