Psicología jurídico-forense

Además de Psicóloga Sanitaria soy Psicóloga Jurídica Forense, Coordinadora de Parentalidad y Mediadora en el área civil, familiar y mercantil. Este tipo de servicios los realizo de forma privada o a solicitud de un juez, ya que estoy inscrita en el turno de oficio de Psicólogos Jurídicos-Forenses y en el Listado Oficial de Psicólogos Especialistas en Coordinación de Parentalidad del Ilustre Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana.

Este tipo de servicios consisten básicamente en redactar informes periciales de evaluación psicológica, voy a describir brevemente cada uno de ellos.

Un informe pericial psicológico es una prueba documental que sirve como prueba en un juicio. Es un recurso que cada vez me es más demandado en los tribunales por jueces, fiscales, abogados y particulares. En estos casos, los jueces me solicitan asesoramiento mediante un informe escrito sobre cuestiones psicológicas de familias y parejas, normalmente características psicológicas de: progenitores, hijos e hijas, abuelos/as, familia extensa, amigos…

Para la valoración psicológica de las personas peritadas, se necesitan varias sesiones de evaluación, ya que lo más importante en los informes periciales psicológicos es demostrar que los hechos sucedidos y que han llegado hasta los tribunales tienen una relación causal con el o los estado/s psicológico/s del/los evaluado/s. Durante estas sesiones siempre realizo entrevistas personales, analizo la documentación previa proporcionada por juzgados y aplico test o cuestionarios psicológicos.

Los informes periciales psicológicos deben aportarse al juzgado cinco días antes de la vista del juicio verbal (artículo 337.1 LEC).

La importancia del peritaje psicológico

Según establecen las leyes, el peritaje psicológico, y en definitiva, los informes periciales psicológicos son necesarios en un proceso judicial, pues aportan conocimientos específicos y prácticos de psicología como pruebas, según contemplan los artículos 1242 del Código Civil, 610 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y 456 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que los profesionales del derecho no conocen.

La relevancia de los informes periciales psicológicos viene regulada en la sentencia del Tribunal Supremo de 21 de noviembre de 1992 que afirma que: “la psicología permite aportar conocimientos de carácter científico y especializado al Tribunal que no podría obtener de ninguna otra forma sobre la credibilidad de un testigo”.

Como psicóloga jurídica y forense ofrezco servicios de Psicología Jurídico Forense y Mediación en el ámbito Civil, Familiar y Mercantil. Realizo todo tipo de peritajes psicológicos e informes periciales para procesos judiciales: idoneidad de los padres en la custodia de los hijos menores, secuelas psicológicas en víctimas acoso laboral… A continuación los desarrollo un poco más.

Tipos de Peritaje Psicológico e Informes Periciales:

La peritación psicológica en Derecho de Familia:

La peritación psicológica en Derecho Penal:

  • Valoración del estado psicológico del acusado.
  • Evaluación psicológica de secuelas psíquicas en víctimas.
  • Valoración de las causas de imputabilidad.
  • Exploración de la personalidad y sus circunstancias.
  • Credibilidad del testimonio.

La peritación en Derecho Laboral:

  • Valoración del acoso laboral o «mobbing».
  • Simulación o veracidad de incapacidad laboral por causas psíquicas (depresión, ansiedad…).
  • Valoración de secuelas psíquicas en accidentes laborales.

Debido a que mi especialización académica doctoral es la violencia de género, voy a detallar más minuciosamente el informe pericial psicológico en violencia de género.

El informe pericial psicológico en violencia de género

La violencia de género es conceptualizada por la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en su exposición de motivos, como “una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas por sus agresores carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión y que tiene como resultado un daño físico, sexual o psicológico”.

La violencia de género comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad que reciben mujeres por parte de hombres con quienes han vivido o siguen manteniendo una relación.

Violencia psicológica

Se consideran tres tipos de violencia que se interrelacionan dentro de las situaciones de malos tratos: el maltrato físico, el maltrato psicológico y el maltrato sexual, cuya severidad y frecuencia varían de una situación a otra, pero cuyo objetivo común es el control de la víctima (Labrador, Rincón, de Luis y Fernández, 2004).

En el contexto de la violencia de género, las agresiones físicas casi siempre producen consecuencias psicológicas. Se puede dar, únicamente, violencia psicológica, provocando numerosas secuelas tanto a nivel físico como emocional. Entendemos pues la violencia psicológica, en aras a su evaluación, tanto como proceso violento en sí mismo, como efecto de cualquier tipo de agresión violenta.

La violencia psicológica aparece muy habitualmente en estas situaciones, siendo más difícil de identificar. La violencia psíquica es inherente a la violencia física o puede ser un anuncio de la misma, o bien se puede dar independientemente de las agresiones.

Es una forma de maltrato, un conjunto heterogéneo de actitudes y comportamientos, en todos los cuales se produce una forma de agresión psicológica, pero a diferencia del maltrato físico, es sutil y más difícil de percibir, detectar, valorar y demostrar. Se desvaloriza, se ignora y se atemoriza a una persona a través de actitudes o palabras. La violencia psíquica se sustenta a fin de conseguir el control, minando la autoestima de la víctima, produciendo un proceso de desvalorización y sufrimiento.

La violencia psicológica actúa desde la necesidad y la demostración del poder por parte del agresor. Se busca la dominación y sumisión mediante presiones emocionales y agresivas. Este tipo de violencia “invisible” puede causar en la víctima trastornos psicológicos, desestructuración psíquica, agravar enfermedades físicas o, incluso, provocar el suicidio.

Como principales manifestaciones de la violencia psicológica , según diversos autores podemos clasificar diferentes conductas de violencia psicológica habituales en las situaciones de malos tratos:

  • Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, poner en tela de juicio la cordura de la víctima.
  • Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia, haciéndole pedir dinero, solicitando justificación de los gastos, dándole un presupuesto límite, haciendo la compra para que ella no controle el presupuesto, etc.
  • Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades, restringir las relaciones con familiares, etc.
  • Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad. Mostrar armas. Cambios bruscos y desconcertantes de ánimo. El agresor se irrita con facilidad por cosas nimias, manteniendo a la víctima en un estado de alerta constante
  • Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños, hacer daño a los animales domésticos, amenazar con irse o echar al otro de casa.
  • Desprecio y abuso emocional: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultarle, utilización de los hijos, prácticas de privilegios masculinos. Se la denigra intelectualmente, como madre, como mujer y como persona..
  • Negación, minimización y culpabilización.

Consecuencias psicológicas más frecuentes en la víctima de violencia de género

  • Trastorno por estrés postraumático (TEPT)
  • Depresión
  • Trastornos de ansiedad (ansiedad generalizada, ataques de pánico, agorafobia…)
  • Trastornos de la alimentación
  • Alteraciones del sueño
  • Abuso y dependencia de sustancias
  • Problemas psicosomáticos
  • Baja autoestima
  • Problemas crónicos de salud
  • Inadaptación. Aislamiento.
  • Problemas de relación social/familiar/laboral
  • Suicidio

La pericial psicológica en violencia de género

Protocolo de evaluación en víctimas de violencia de género: para este tipo de víctimas un protocolo adecuado, fiable y científicamente avalado de evaluación psicológica forense debe tener en cuenta, principalmente, tres áreas de valoración:

1. Establecer que el maltrato y la violencia psicológica ha tenido lugar

2. Valorar las consecuencias psicológicas (lesión psíquica o secuelas) de dicho maltrato

3. Establecer y demostrar el nexo causal entre la situación de violencia y el daño psicológico (lesiones psíquicas y secuelas emocionales).
Añadiríamos al protocolo anterior una cuarta área de valoración: la credibilidad del testimonio.

Valoración en la credibilidad del testimonio

La valoración pericial y estimación de la veracidad del testimonio, en el contexto jurídico, resulta imprescindible en los asuntos de violencia psicológica y en situaciones de malos tratos, en la mayoría de los casos por la falta de testigos y de otro tipo de pruebas, porque estas agresiones se producen en el ámbito privado, y además puede pasar un tiempo hasta que se presenten las denuncias, dificultando así la obtención de la prueba que suele basarse, únicamente, en la declaración de la víctima.
La idea básica para valorar la credibilidad de un testimonio es que la memoria de lo percibido (lo realmente ocurrido) y lo imaginado (y lo que no se ha vivenciado) presenta características diferentes.
Para ello se deberá evaluar la congruencia emocional, si el afecto que tiene la víctima al narrar lo sucedido es adecuado, la ausencia o presencia de estereotipos intelectualizados, si la información ofrecida en la entrevista forense es consistente y coherente lógica y psicológicamente.

Existen una serie de escalas de control de la validez de las respuestas como la sinceridad y las distorsiones y por otra parte las diferentes pruebas e instrumentos psicométricos que realizan las víctimas también poseen este tipo de escalas, sin embargo esto no es suficiente para concluir la veracidad del testimonio aunque puede ser de ayuda en la conclusión final sobre la misma.

Un problema que se suele encontrar la víctima de violencia de género es la victimización secundaria. El daño psíquico padecido por las víctimas de malos tratos, las hace muy vulnerables lo que hace que sea fácil reforzar su victimización, haciéndoles “revivir” varias veces su sufrimiento cuando la víctima pasa por varios profesionales de asistencia directa como médico/as, abogado/as, psicólogo/as, enfermera/os etc.). Esto genera una re-victimización pues obliga a la víctima a contar la historia de su trauma en muchas ocasiones, con el consiguiente aumento del dolor. Por otra parte, está demostrado que esta victimización secundaria aumenta la sintomatología y el daño psíquico de la víctima en el proceso judicial.


La victimización secundaria es la respuesta que da el sistema a la víctima, que le hace de nuevo revivir su dolor, con el agravante de que lo que ella espera en realidad es ayuda y apoyo. Por tanto, no es sólo víctima de un delito sino de la incomprensión del sistema.