Sesión 4 de noviembre

Posted: noviembre 5, 2011 By: Comment: 0

En la sesión del viernes 4 de noviembre vimos como conviven en nosotros tres cerebros diferentes, cada uno con una función y aparecido en un momento de la evolución diferente. Los tres cerebros tienen la misma importancia vital, y debemos aprender a gestionarlos bien, para que cada uno cumpla su cometido sin extralimitarse en sus funciones.

El primero que apareció en la evolución fue el cerebro reptiliano. Este cerebro se encarga de los instintos básicos de la supervivencia (el deseo sexual, la búsqueda de comida y bebida, el sueño y las respuestas agresivas tipo “lucha-huida”). Controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha y además por su interrelación con los poros de la piel, los cuales son como una especie de interfase que poseemos con el mundo externo, este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para el cuerpo en general. Está continuamente en alerta, y es el que nos permite reaccionar rápidamente ante algo que puede resultar una amenaza: un pitbull corriendo hacia nosotros o un alimento con mal sabor. El cerebro reptiliano es el responsable de que enfermemos cuando no dormimos lo suficiente, cuando mal comemos y cuando estamos sometidos a elevadas dosis de estrés.

A continuación, en la evolución, apareció (acumulándose al anterior), el cerebro límbico o emocional propio de los mamíferos. Aquí está el centro de la afectividad y es el que nos permite sentir y experimentar las emociones (tanto las positivas: alegría, gozar de la naturaleza, etc., como las negativas: miedo, ira, tristeza, etc.). Este cerebro está muy relacionado con la memoria, que nos permite acumular información de las experiencias. Su estructura más importante es la amígdala que activa una ruta neuronal que va directamente a la alerta, independientemente de la ruta neuronal de cerebro neocortical.

Y finalmente, no hace más de un millón de años, apareció el cerebro neocortical, corteza cerebral o neocortex formado por cuatro lóbulos: Occipital (implicado en nuestra capacidad para ver e interpretar lo que vemos), parietal ( importante en el procesamiento de la información sensorial procedente de varias partes del cuerpo, el conocimiento de los números y sus relaciones y en la manipulación de los objetos), temporal (su función principal tiene que ver con la memoria) y el frontal (importante en la planificación, coordinación, control y ejecución de las conductas). La corteza tiene también dos hemisferios separados por el cuerpo calloso, el hemisferio izquierdo es más analítico y racional y el derecho más creativo y artístico.

Para la próxima semana continuamos con la actividad de reconocimiento de nuestras emociones y la identificación de valoraciones y pensamientos asociados a éstas.

Que paséis una feliz semana

Elvira

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Elvira Vague

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